Hola a todos y bienvenidos. En la lucha contra un TCA, la pregunta que todos nos hacemos y que tiene la respuesta más complicada es ¿por qué? Esa es la pregunta que más me he hecho.

¿Por qué desarrollé esta enfermedad? ¿Por qué yo? ¿Por qué otra persona no la tiene? ¿Por qué no puedo salir? ¿Por qué todo es tan complicado? Y así, montones de preguntas. Y sí, todo es complicado. O, al menos, más complicado de lo que parece en un principio.

La pregunta que todos nos hacemos al principio es: ¿qué me ha llevado a desarrollar esta enfermedad? Y, como vimos en el post anterior, no hay una sola causa. Los TCA tienen origen multicausal, así que hay que rebuscar muy a fondo en toda nuestra vida para encontrar esos detonantes.

Yo llevo mucho tiempo y muchas terapias haciéndome estas preguntas y he llegado a algunas respuestas que voy a compartir hoy con vosotros. Obviamente, en mi etiología, no conozco mis factores genéticos y biológicos predisponentes, pero sí otros que me han influído. Y quiero destacar tres: el bullying, el perfeccionismo y la baja autoestima.

Factores

Desde que era muy pequeña, la gente de mi alrededor se ha metido conmigo por muchas cosas: por llevar gafas, por ser lista y, obviamente, por estar un poco rellenita. Nunca he estado muy gorda, la verdad, pero sí me sobraban algunos kilos por comer demasiado. Pero eso es otro tema del que hablar.

Otro factor personal que me ha afectado mucho ha sido mi perfeccionismo. Soy una persona que aspira a hacer las cosas lo mejor posible, quiere que todo salga perfecto y si noto que no me he esforzado o no he dado el máximo de mí me fustigo y me frustro. Y esto también afecta a mi físico, a cómo quería verme perfecta.

Y, por último, la baja autoestima. Junto con el perfeccionismo hacían que buscara verme lo mejor posible para gustar más a la gente. Además, empecé a desarrollar dependencia emocional en alguna de mis relaciones y quería encajar en el patrón de esas personas. También, al no tener una imagen muy positiva de mí misma, los comentarios de los demás me afectaban más y, para que pararan, irracionalmente quería encajar en sus patrones. Y todo esto no es sano.

Sé que me tengo que querer más a mí misma. Y esto es algo en lo que sigo trabajando, porque aún me cuesta. Y ¿sabéis qué? Quererse, a veces, también es de valientes, sobre todo en estas situaciones cuando sientes que tu vida es un desastre. No es o eres un desastre. Igual estás pasando un mal momento, pero no ERES un desastre.

Bueno, aquí me despido. Espero que este post te haya ayudado a no sentirte tan solo ni tan raro. Como siempre os digo, no estáis solos. Yo estoy ahí para apoyaros. Quiero animar a que si crees que tú o alguien que tú conoces está sufriendo de esta enfermedad, busques ayuda y hables con tu médico o los recursos sociales locales. Recuerda, los TCA no nos definen y con ayuda, podemos recuperarnos. Un saludo y anímate a dejar un comentario. Fuerza ❤

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